Las peleas entre hermanos son algo habitual desde que los niños son pequeños. De hecho, si se dan con mucha frecuencia es posible que se conviertan en nuestra principal preocupación o causa de malestar. A pesar de esto es primordial no hacerlas el tema principal del hogar y aprovechar esas disputas como oportunidades para el aprendizaje. Estas discusiones ayudarán a los niños a desarrollar habilidades de resolución de conflictos, a regular sus emociones, a ser empáticos y a entender las consecuencias de sus actos.
Pero ¿qué hago si mis hijos se pelean? ¿Me meto en la discusión o no?
Es conveniente tener paciencia y dejar a los niños gestionar en un primer momento. Siempre y cuando se respeten unas normas básicas: no violencia. En caso de que esta norma se incumpla debemos intervenir para frenar esta conducta y recordar las normas de convivencia.
Una vez se hayan calmado es interesante sentarse con ellos a analizar la situación (sin buscar culpables ni juzgar lo que hayan hecho). Es importante crear un vínculo fraternal, evitando que se vean como una amenaza e intentando que cada niño tenga su espacio emocional.
¿Cómo podemos ayudar?
- Fomentando la cooperación entre ellos: realizando actividades juntos o en familia.
- No comparando: Las comparaciones solo fomentan los celos y bajan la autoestima para el niño, por lo que es mejor evitarlas.
- Da ejemplo: la mejor educación es un buen ejemplo.
- Comunícate con tu hijo: presta atención a cómo se siente respecto al conflicto con su hermano.
- Trabaja la empatía: es necesario que aprendan a ponerse el lugar del otro. “¿Cómo te sentirías si te hicieran eso a ti?”
Si crees que esto puede estar afectando a vuestro ambiente familiar no dudes en pedir ayuda para aprender a gestionar estas situaciones. Puedes contactar con nuestro equipo de psicólogas del Centro de Psicología Victoria Martínez, llamando al teléfono 976044448 o escribiéndonos a info@victoriamartinezpsicologia.es.